Una reflexión a propósito de los encuentros informativos con nuestras pacientes

En los últimos tres meses, en la Unidad de Reproducción del Hospital HLA Moncloa, hemos puesto en marcha una serie de encuentros informativos para pacientes, de carácter abierto e inscripción gratuita, que nos están reportando grandes beneficios: la asistencia de personas muy interesadas en conocer, en profundidad, una gran variedad de asuntos relacionados con la reproducción asistida; y la aportaciones que todas las asistentes nos hacen -incluyendo experiencias personales- y que nos son de gran utilidad para mejorar en nuestra manera de ejercer la práctica clínica y, también, de relacionarnos con nuestras pacientes.

El éxito de afluencia en los dos encuentros informativos que hemos celebrado -y vendrán muchos más- lo hemos interpretado como el resultado de una demanda de información  directa y cercana no solo por parte de las personas que necesitan acudir a una unidad de reproducción asistida sino, también, de aquellos y aquellas que desean conocer qué otro tipo de aportaciones puede tener la medicina reproductiva más allá de la ayuda a la concepción (donación de ovocitos, diversidad familiar, preservación y aplazamiento de la maternidad, genética, etc).

Pero lo más relevante de estos encuentros no ha sido lo reseñado en el párrafo anterior, sino la forma en la que se ha establecido la comunicación entre los que informamos (los médicos) y los que reciben esa información (los asistentes). Y es que los roles habituales que cada uno asumimos en el hecho comunicativo han quedado aquí alterados, o complementados, produciéndose una transferencia de información mutua que ha enriquecido a ambas partes. A esto habría que añadir el adjetivo “informal” con el que hemos etiquetado estas charlas porque eso nos ha permitido establecer una conversación grupal, un debate, una forma de abordar los contenidos que generaba un dinamismo poco (o nada) habitual en un encuentro informativo o jornada de carácter formal. También el hecho de que fuera un foro limitado y reducido ha favorecido la confianza y la posibilidad de que todas y todos los asistentes opinaran, preguntaran y contaran todo aquello que les parecía oportuno.

En definitiva, una experiencia comunicativa y formativa que se ha demostrado de gran utilidad y con la que hemos decidido continuar de manera indefinida, con una periodicidad también “informal” y, sobre todo, con mucha ilusión, en el deseo de buscar la mejor manera de llegar a nuestros pacientes y de que ellos y ellas lleguen hasta nosotros sin prejuicios y con todas las respuestas a su alcance.

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